Para hacer de este viaje aun mas especial, tuvimos la bendicion de encontrarnos con personas muy queridas y especiales para cada uno de nosotros.
A David Grant y su familia los visitamos en su casa con el pretexto de comer algo y recargar energias. Les queremos mucho y les agradecemos muchas buenas cosas que han hecho por nuestras familias desde que vivieron en CR.
A la Familia Claybaugh nos une la amistad de nuestros padres, ya que ambos abuelos sirvieron como consejeros del Obispo Claybaugh cuando fue Presidente de Mision en Costa Rica. Con ellos y toda su familia compartirmos una cena y muchos recuerdos de nuestro pais.
A los hermanos Acosta no teniamos plan de verlos, pero el hermano se nos atraveso cuando estaba yo tomandole a una foto al abuelo en el Centro de Visitantes. Dichoso encuentro con personas a las que amamos y siempre recordamos por todo lo bueno que representan en nuestras memorias. Los Acosta vivieron en Escazu hace muchos años y regresaron recien para servir como Presidentes de Mision.
A la hermana Sonia Weber y su familia nos une tambien la Iglesia y el hecho de que Walter tuvo el privilegio de bautizarla en Guatemala durante su mision. Ella nos esperaba con toda su familia, con una sonrisa enorme en su rostro y con un banquete de comida guatemalteca, que todavia podemos saborear. Aqui el que mas se divirtio fue Walter, recordando sus tiempos mozos y sus experiencias misionales.
Por ultimo la Familia Anderson, David, Liza y Page. David Anderson es el misionero que bautizo a la Familia Flores incluyendo a Walter. Nosotros no le conociamos y Walter no le habia visto desde el dia del bautismo, pero David y su familia nos recibieron como si fueramos familia y querida. Nos abrieron las puertas de su casa y nos trataron de lo mejor. No solo cuidaron de nuestros hijos, pero los trataron con amor e hicieron de su estancia un tiempo demasiado divertido y dificil de olvidar. Esteban resumio todo diciendo: Este lugar es increible y el microondas es lo maximo!!!
Supongo que al leer esto habran notado que hay un comun denominador en todos nuestros encuentros: el evengelio restaurado de Jesucristo. No pasa un dia sin que demos gracias por todas las bendiciones que ser miembros de la Iglesia trae a nuestras vidas, entre ellas la amistad de tantas y tan buenas personas.


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